En uno mis artículos anteriores referido
al tema preguntaba “¿Por qué resurgían los
Conflictos Socio Ambientales en los pueblos
de los Totorales?: el caso de los Uros y los
Ramis de Puno Perú.” Dije entre otras cosas
que el corazón mismo del resurgimiento de
los conflictos socio ambientales, estaba en
la controversia de las leyes controlistas,
que intentaban someter a los más débiles como
parte del proceso de disciplinamiento; de
esta forma, continuar construyendo la brecha
social, cultural y de género, que en si, es
el menoscababa de lo consuetudinario .
Mencioné también, que estaba presente el imaginario
de los primeros años de la Reserva Nacional
del Titicaca (RNT) administradas por el Centro
Nacional Forestal (CENFOR) que actuaron con
una actitud psico social atemorizante, racista
y policíaca con la requisa de sus instrumentos
de trabajo; para el colmo exigiéndoles el
pago por el uso de los recursos del lago Titicaca
cual se fueran dueños de la totora y de demás
recursos acuáticos.
Hoy el nuevo Jefe de la RNT pareciera actuar
bajo el mismo imaginario. Al menos eso se
evidencia en una carta enviada al Alcalde
del Centro Poblado de Uros Chulluni (Carta
remitida por Jefe de la Reserva Nacional del
Titicaca fecha el 17 de setiembre del 2004),
en el que aprecia una clara amenaza con ordenar
que dentro de 72 horas restablecer los paneles
e iniciar el mantenimiento de los bienes patrimoniales
de la RNT existentes en el Puesto de control
de la Isla Joroba. Pregunto ¿desde cuando
son dueños o cual es la razón de tal atribución?.
La versión oficial de los agentes de la RNT
se reafirma en una entrevista publicada en
el Diario Correo de Puno publicada el 01 noviembre
del presente año. Cuando menciona “que el
pedido de los isleños no tiene ningún asidero,
por tanto, no podrá ser complacida (...) como
capricho de pocos”(pag.6)
Estas actitudes, me hacen recordar a los sucesos
ocurridos en los primeros años de la RNT,
en el que se actuaron con actitudes amenazantes
e intimidatorias, allá por años 1975-1978
y 1979-1984. Los primeros intentos de declarar
como reserva ecológica a los totorales del
Titicaca, 18 comunidades de los distritos
de Acora y Ilave salieron al frente conformando
una poderosa organización denominada “Liga
de la Defensa de la Totora” (LDT), después
de una multitudinaria movilización por la
“Defensa de la Totora”. Los campesinos/ indígenas
de esa fecha emprendieron una dura batalla
administrativa y legal al enterarse de las
intenciones del Gobierno acerca de la dación
de una Ley que prohíba el corte libre de la
totora, argumentando que la totora no es una
“planta silvestre”, sino una planta sembrada
por sus antepasados y por ellos mismos quienes
sembraban, renovaban, resembraban, conservaban,
y los veneraba desde tiempos inmemoriales
como parte de ellos mismos, como símbolo que
ambos se necesitan para purificar las aguas
del Titicaca.
Dentro de los procesos conflictivos, los campesinos
agrupados en la LDT, en marzo de 1977 irrumpieron
en una masiva movilización la reunión del
Ministro de Agricultura, que estaba en una
diligencia en la hacienda expropiada de Ilpa,
(comunidad que pertenece a Paucarcolla a 11
km. de Puno) para hacer sentir su protesta
respecto a la aludida “Reserva Ecológica”
amenizándolo al Ministro con secuestrarlo,
quien se comprometió a estudiar las demandas.
Pese a ello, el Gobierno Militar califica
a los actores agrupados en la LDT de extremistas,
opuestos al curso de la reforma agraria en
Puno. Pese a ellos, los indígenas amenazaron
con radicalizar sus demandas.
A raíz del protagonismo de la LDT, en marzo
del 1977, el Ministro de Agricultura, con
el objeto de terminar con los levantamientos
campesinos y los conflictos, emitió una Resolución
Directoral, autorizándolos la cosecha de totora
conforme como lo habían hecho siempre los
campesinos, con lo que acabó parcialmente
los conflictos, pero sin que resulte satisfactorio
para los demás actores, como los Ramis. En
suma, lograron ser excluidos dentro de la
declaratoria de la Reserva Nacional del Titicaca
(DS. 185-78-AA).
Pese a los levantamientos indígenas y ahora
sin la participación de los radicales de la
LDT, la parte norte del lago Titicaca fue
declarada como la RNT (1978). Conocido esta
normatividad, las comunidades del sector Ramis
levantaron su voz de protesta, para ello constituyeron
el “Frente Campesino de la Defensa de la Totora”
(FCDT), muy parecido a la Liga de la Totora
de la zona sur, con el que presionaron al
gobierno para que derogue el DS 185-78 con
argumentos similares a los de la LDT.
Es así, la evolución y exacerbación de los
conflictos socio ambientales (1978-2004) tienen
una laga data (26 años), donde los primeros
agentes de RNT administradas por CENFOR al
que reitero que se caracterizaron por fuertes
campañas represivas e intimidatorios de carácter
psicológico represivo, racista- policial,
con el propósito de someter a las comunidades
a cualquier costo y tomar el control absoluto
de manejo de los totorales, obligándoles a
firmar los contratos de uso previo pago de
tarifas establecidas. Los que cesan, únicamente
cuando los agentes del CENFOR son expulsados
por las mismas comunidades del Sector Ramis
bajo la amenaza de voltearles sus camionetas
al tiempo de pretender apedreados sin tener
que responder por sus vidas. Años más tarde,
dichos agentes abandonarían sus métodos represivos
para pasar a una actitud pasiva y resignación.
A pesar de los años, la actitud de los comuneros
de Ramis no ha cambiado, sino que esta persiste
como si los hechos hubieran ocurrido recientemente.
Consecuencia de ellas, el ingreso de los agentes
de la RNT y el INRENA hasta la fecha están
prohibidas, sus autoridades tradicionales
(Jilakatas) se encargan se custodiar todos
los accesos al sector Ramis para que no ingresen
extraños, (Caso curioso pasó con mi persona
cuando realizaba mi investigación y hasta
el final de mi trabajo etnográfico no pude
ingresar, a pesar de todos los intentos).
Es por ello, que reitero que las actitudes
erróneas del pasado están presentes, y sobre
todo, la acción psico social atemorizante,
racista y policíaca que pretende hacerlo el
nuevo Jefe de la RNT. La lectura de los conflictos
ambientales y sociales se repite y se exacerba.
Donde los “Isleños de los Uros” como los llama
las voces oficiales de la Reserva, cambian
de discurso ante la negativa de concederles
por propia voluntad de ser una “Reserva Comunal”.
Al que ahora, propician junto al Sector Ramis
la derogatoria del DS. 185 -78-AA.
La negativa de que la comunidad Uros Chulluni
tengan su propia “Reserva Comunal” dentro
de la RNT del Titicaca ha sido denegada tantas
veces y desviadas sus atenciones a la solicitud
de ser “Reserva Comunal” por cerca de 25 años,
al que recientemente el Jefe de la RNT menciona
“que no podrá ser complacida como capricho
de pocos”.
¿Por qué los agentes de la RNT señalan como
capricho de pocos? ¿Es de pronto el pedido
de la comunidad de los UROS resulta paradójico?.
Lo único claro y contundente es que los Uros
han convivido flotando sobre las aguas del
Titicaca por siglos. De conformidad al derecho
internacional, esta es su territorio y nadie
puede predisponer sobre lo que deben o no
deben hacerlo.
Sin embargo, las recientes actitudes amenazantes
y policíacas responde al un débil ejercicio
de “poder” amparado en una norma que denigra
la cosmovisión local. Para ellos, la autoridad
administrativa, no ha dudado en influenciar
a los otros involucrados en la RNT en todo
lo que hacen y emprenden su imaginario exclusión
del aprovechamiento de los recursos de la
RNT, quienes el 08 de noviembre se movilizaron
contra la creación de la “Reserva comunal”,
porque esta supuestamente afectaría sus propiedades
ancestrales. Lo paradójico, es que la comunidad
de los Uros solicita ser como Reserva Comunal
que involucra sólo su área ancestral excluyendo
las otras áreas que no tienen influencia.
Por tanto, porque las otras comunidades se
oponen a la creación de la reserva comunal.
Obviamente es resultado de la influencia de
ese débil ejercicio de poder.
Y es más ¿De donde sale el discurso que la
gente de los Uros quieren las otras propiedades
que no son de ellas?. Obviamente, esta parte
de la estrategia inventada por la autoridad
administrativa que se resiste perder ese “débil
ejercicio de poder”, para los cuales utilizan
campañas del nefasto pasado calificando el
pedido de los Uros como “capricho de pocos”.
Con el objeto de minimizar sus interferencia
e de invisibilizar su existencia étnica.
Considerando, que la vigencia de la RNT que
cuenta con financiamiento internacional de
canje por deuda externa, las comunidades involucradas
a la RNT han sido tomadas sólo como “objetos
de política” y ahora los prenden usarlos sus
vidas como “objeto de poder” en contra de
las otras comunidades.
Estas actitudes, sólo logran exacerbar los
otros conflictos ambientales y sociales no
solo con el Gobierno sino extenderlas a otras
comunidades involucradas en la RNT, por el
deseo de libre acceso y control de los recursos
de la RNT, aún cuando la sostentabilidad de
la misma es incierta.
Considerando que la “Reserva Nacional” no
reportó ni reporta beneficio alguno, ni en
lo socioeconómico ni en lo ambiental, mucho
menos en lo humano y cultural. Sino todo lo
contrario, denigra aún más la pobreza dentro
de otros pobres, excluye más dentro de los
otros excluidos.
Por consiguiente, estas son algunas de las
consideraciones por las que se prepara la
gran movilización por la defensa de los bosques
totorales y el Oro Azul a llevarse acabo el
miércoles 17 del presente con la participación
de todos los usuarios de los totorales de
la Cuenca del Titicaca desde Acora a Huancané.
La movilización no es contra de la conservación,
uso racional y el acceso justo y equitativo
entre todos los hombres y mujeres que conviven
los totorales y las aguas azules del lago
Titicaca. Sino todo lo contrario. Dado que
al volver al imaginario del pasado, se vuelve
a intentar imponer principios ajenos, que
distan largamente de sus sistemas de creencias
y valores socio culturales. Es decir, que
para el manejo de áreas protegidas como el
Titicaca sólo ha primado el criterio biológico
sin tomar en cuenta lo humano, cultural, espiritual
y social.
Como conclusión, debo manifestar que para
nuestros pueblos. El acceso y control de los
Recursos Naturales del lago Titicaca y demás
ecosistemas del altiplano es, al mismo tiempo,
un “derecho” y una “responsabilidad”, como
principio de dualidad. Un derecho por nuestra
continuidad histórica y cultural; y es una
responsabilidad, una obligación moral usar
racionalmente y conservarlos para nuestros
hijos y para el futuro de la humanidad. Por
tanto, no sólo ansiamos un mundo justo y equitativo;
sino sobre todo, valoramos y conservamos a
nuestra Pachamama y la Qutamama por ser nuestra
forma de sentir, pensar y actuar que ella
“cría a quienes lo crían.
Los recursos naturales, entre ellos el Oro
Azul (aguas del Titicaca) tienen un valor
económico, social, ambiental y sobre todo
es el ente relacionador intrínseco no solo
material sino espiritual/ cultural. Por tanto,
toda actuación sobre ellas, debe tener en
cuenta esta cuádrupla dimensión, dentro de
nuestra convivencia entre la diversidad, la
solidaridad y la reciprocidad como principios
fundamentales, no sólo la sustentabilidad
de la vida humana sino todo cuanto existe
en la naturaleza (visión holística y sinérgica
de conservación).
Territorio de los Aymaras y Quechuas, Noviembre
16 del 2004
Ver Declaración
de los Lupacas y Qollas