En los próximos días
(versión del INRENA- Perú) el
Presidente del Perú Dr. Alejandro Toledo
firmará el Decreto Supremo que establecerá
la "RESERVA NACIONAL AYMARA LUPAQA"
a la actual "Zona Reservada Aymara Lupaqa"
creada mediante D.S. 002-96-AG con una área
total de 300,000 hectáreas. La nueva
Reserva Nacional afecta en lo principal a
los distritos de Capaso, Condoriri y Masu
Cruz (Entre las provincias de El Collao y
Chucuito). Igualmente la vigencia de la zona
de amortiguamiento conocida como "Zona
Reservada Aymara Lupaqa" afecta a los
distrito de Pizacoma, Huacullani, Zepita y
Desaguadero de la cita provincia de Chuchito.
La iniciativa de conservar
la biodiversidad de las zonas alto andinas,
ciertamente es una gran iniciativa y digna
de felicitación. Toda vez, que la iniciativa
la conservación, uso racional y el
reparto equitativo entre todos los hombres
y mujeres promueve la sustentabilidad de manejo
de los recursos naturales; dado que ello obedece,
a una aspiración internacional dispuesta
por Convenio de Diversidad Biológica
y igualmente de conformidad a la normatividad
del Estado peruano.
Pero, ¿en que medida
es verdad este discurso de Conservación?,
¿es verdad que las comunidades campesinas/
indígenas no saben conservar los recursos
naturales, o acaso los olvidaron? ¿En
qué medida las comunidades indígenas
campesinas saben si esta será beneficioso
o contradictorio? los territorios ancestrales
a ser declarado Reserva Nacional ¿seguirán
siendo de los actuales dueños o perderán
la titularidad?.
Para responder a estas interrogantes,
comenzaré diciendo que según
la legislación peruana, las Áreas
Naturales Protegidas del que será "RESERVA
NACIONAL AYMARA LUPAQA" es "Patrimonio
de la Nación y de Dominio Público".
Como tal y de conformidad al artículo
Primero del DS. 001-2000-AG toda Área
de Conservación debe inscribirse en
los Registro Públicos como Patrimonio
de la Nación. Es decir las tierras
de las comunidades involucradas que cuentan
con titulo de propiedad y posición
ancestral pasaran a ser propiedad de Estado.
Resultado, las comunidades pierden la titularidad
de sus tierras que tradicionalmente las han
ocupado.
No obstante, que la Ley de
Áreas Naturales Protegidas (Ley 26834)
garantiza en teoría el derecho de uso
sostenible de los recursos naturales, pero
pierden la titularidad de sus tierras. Esto
significa que los comuneros pasan a ser inquilinos
de sus propias tierras, dado que para cualquier
actividad futura dentro de la Reserva Nacional
los comuneros deberán consultar y pedir
autorización al NUEVO DUEÑO
que es el Estado Peruano.
Ser inquilinos significa,
por ejemplo tener una casa comprada o heredada,
el nuevo dueño puede ordenar que se
pase el agua l luz a las personas que buenamente
crea conveniente. Lo que implica por ejemplo
que el conflicto trasvase de aguas de las
alturas los garantiza el Gobierno. Es decir
el gobierno es libre de concesionar, ordenar
el trasvase de aguas, tal como los quiere
hacer actualmente con las comunidades alto
andinas de Puno.
En suma, el establecimiento
mediante Decreto Supremo de la nueva Reserva
Nacional Aymara Lupaqa no es otra cosa que
una "ESTRATEGIA DE OCUPACIÓN DE
TIERRAS INDÍGENAS". Dado que toda
el área a ser declarada pasa directamente
a ser propiedad de Estado. Por tanto, el Estado
como nuevo dueños es libre de concesionar
a personas o entidades cuando los crea conveniente
o expulsar a los que hasta son dueños.
No obstante la aspiración
de uso racional y la pretendida conservación
es loable y aplaudible, no puede aceptarse
bajo ningún concepto que la titularidad
de las Áreas Naturales Protegidas sea
propiedad exclusiva y monopolio del Estado.
Esta opción es rechaza por mayoría
de los movimientos indígenas del mundo
entero y algunos de sus aliados ecologistas
y ambientalistas. Entre los principales en
América latina son CISA, COICA, CONAIE,
ECUARUNARI, CONAMAQ, CONIVE, FDUTCLP entre
otros que viene denunciando en diferentes
foros internacionales.
Además, la Nueva Reserva
Nacional, es una forma de despojo directo
del patrimonio de los pueblos que tienen continuidad
histórica y cultural, por tanto esto
constituye una violación de los derecho
humanos y cósmicos; no solo eso, sino
también es una forma de discriminación
y exclusión sociocultural al no haberse
consultado de BUENA FE como los ordena el
Convenio 169 de la OIT, al igual que el "Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos",
"Convención Internacional sobre
la Eliminación de Todas las Formas
de Discriminación Racial", entre
otros de derecho internacional.
Algunos de los comuneros
afectados por la nueva RESERVA han manifestado
que nunca fueron consultados sino solo mencionan
haber asistido a algunos talleres de capacitación
con prebendas clientelares. El taller mencionado
coincide con la versión de los propios
técnicos y profesionales que elaboraron
el expediente técnico. Por tanto un
TALLER no es sinónimo de CONSULTA PREVIA
DE BUENA FE. Ni se ha mostrado los resultados
de los Estudias de Impacto Ambiental.
Finalmente, no es verdad
que las comunidades ancestrales involucradas,
no sepan manejar racionalmente sus recursos
naturales, si bien es cierto que existe un
indebido uso, esta no pueden ser tildados
como los depredadores de los recursos naturales
y del medio ambiente. Dado que estas comunidades
los han conservado el equilibrio ecológico
desde tiempos inmemoriales. Los resultados
están la vista, la convivencia de los
pueblos como LUPAQAS, QOLLAS y PACAJES anterior
al ESTADO CONFEDERADO del TAWANTINSUYO del
que también formaron parte.
En suma, el establecimiento
de Reserva Nacional en más que un beneficioso
una contradicción para el desarrollo
sustentable del altiplano. A futuro, tal como
viene ocurriendo con la Reserva Nacional del
Titicaca, nacerán los conflictos socio
ambientales y esto de ninguna forma garantiza
la sustentabilidad de los recurso naturales
alto andinos. Los agentes del Gobierno deben
entender que la cuestión socio cultural
no puede ser desligada de la pachamama (es
decir vivir como inquilinos de su propia tierra).
El establecimiento de Reserva
Nacional debería garantizar la mejora
socio económica de las comunidades
involucradas y de reducir los altos niveles
de pobreza y reducción de hambrea,
tal como es la aspiración de los Objetivos
del Desarrollo del Milenio y ratificados en
Johannesburgo (2002).
Lamentablemente la nueva
Reserva Aymara Lupaqa esta muy lejos de contribuir
a las aspiraciones de necesidad internacional
y nacional.
La concretización
de este hecho es la continuidad de despojo
de las mejoras tierras a las fuimos objeto
en la colonia, luego a partir de 1821 se continuo
con esta nefasta practica a nombre de la hacienda
que fue prácticamente una traición
del sector minoritario criollo opresor del
INDIO, traición que continua a la fecha
a nombre de desarrollo y conservación.
Por la autonomía de
las comunidades originarias y su libre determinación
y en la búsqueda de que otro mundo
si es posible, contribuyamos la unidad en
la diversidad para vencer a los Estos neoliberales
criollos. Unamos nuestras voces para ser escuchados.
Sostenemos que ninguna forma de desarrollo
es posible sin la activa participación
de sus protagonistas ni de pretender separar
la diversidad biológica con la diversidad
cultural y espiritual. En suma, todo ello,
es la vigencia de continuidad histórica
y cultural; que es la LIBRE DETERMINACION.
Si queremos garantizar realmente
la sustentabilidad de la Diversidad Biológica
del altiplano, los verdaderos dueños
de las hermosas tierras alto andinas junto
a sus recursos naturales deben seguir siendo
"dueños" de ella, donde la
titularidad no sea un imaginario sino una
fortaleza y potencialidad de seguridad y de
soberanía alimentaría.
Territorio de Aymaras Lupaqas y Quechuas
(Puno), 29 de abril del 2005
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La rica biodiversidad del Titicaca,
en los últimos años ha sido seriamente
contrariada por la pérdida y deterioro
de las áreas espaciales de los bosques
totorales, lo cual conlleva a la obstrucción
de la vida de las especies ictiológicas
y la avifauna, aún cuando estas no son
necesariamente determinantes, significan un
cambio de línea base y un grave peligro
para los ecosistemas del Titicaca.
El aludido deterioro, tiene
sus incidencias en el comportamiento de los
elementos abióticos, entre ellos, los
fenómenos naturales (sequía e
inundaciones), los primeros indicios de contaminación
de las aguas del Titicaca, que si bien no es
generalizado en la Bahía de Puno, presenta
serios indicios de contaminación producto
de la afluencia de los desagües de la ciudad
de Puno, muy cercana a la comunidad de la Isla
los Uros; y por el sector Ramis se observa los
primeros síntomas de contaminación
por la afluencia de elementos y partículas
industriales y mineras que fluyen en los ríos
Ramis, Coata y Huancané.
Otro de los elementos ambientales
aún no significativos, es la contrariedad
de calidad de aire, producto de la emisión
de gases industriales y las partículas
de suspensión de polvo de la fábrica
de cemento de Caracoto-Juliaca y de las ladrilleras
artesanales, cuyas partículas son arrastradas
por los fuertes vientos afectando directamente
a la agricultura y a la vida acuática.
Hay que añadir lo que ocurre con la eutrofización
de la bahía de Puno, que espira fuertes
olores nauseabundos, como tal, no sólo
representan un grave peligro para los ecosistemas
del Titicaca sino también para la salud
humana.
Y no sólo representan
contrariedades al componente abiótico
y biológico sino también al sentido
social y cultural de las comunidades locales
expresado en sus modos de pensar, sentir, decir
y hacer; en sí, sobre su sistema de valores
y creencias relacionados al uso, manejo y conservación
de los recursos naturales, los que de alguna
forma han conllevado al uso intensivo, inoportuno
y desordenado de los recursos naturales, sin
que ello signifique necesariamente "sobre
explotación".
Dentro de este contexto, los
síntomas de degradación y contaminación
de los recursos naturales, vistas desde la visión
socio-ambiental, se menciona que el evidente
deterioro ambiental disminuye la productividad
de los ecosistemas del Titicaca y estas aumentan
la pobreza rural y la exclusión social;
es decir, que el axioma acuñado en la
conferencia de Estocolmo (1972) que "la
pobreza es la peor forma de contaminación"
persiste y a su vez inscribe la persistencia
de "un círculo vicioso entre pobreza
y deterioro ambiental".
En alusión a estos hechos,
las voces oficiales y algunos investigadores
responsabilizan a las comunidades locales como
los autores directos de "sobre explotación"
y causantes de la "degradación ambiental"
del lago Titicaca, aún sin haberse demostrado
ni analizado adecuadamente el sentido social
y humano del por qué de los hechos.
Bajo este escenario, con el
objeto de detener el deterioro de los recursos
naturales y bajo el presupuesto de conservarlos
y fomentar el turismo local, y apoyar el desarrollo
socioeconómico de las poblaciones aledañas
mediante la utilización racional de los
recursos de flora y fauna silvestre, se han
promulgando diversas leyes ambientales con el
objeto de garantizar la sustentabilidad de las
áreas protegidas. Una de ellas, haber
declarado a una parte del Lago como la "Reserva
Nacional del Titicaca" (RNT).
Sin embargo, el accionar de
la RNT no han respondido a los objetivos para
los cuales fue creado, sino todo lo contrario:
Dado que la sostenibilidad ambiental, económica
y social siguen igual o peor que antes de la
creación de la RNT. El historial de la
RNT solo han dado lugar al nacimiento de los
actuales conflictos socio ambientales existentes;
como tal, tienen como punto de partida en estos
conflictos, que en sí, es el corazón
mismo del conflicto por la pugna entre la "autonomía
local" y el "control estatal"
Por consiguiente, la exacerbación
y desarrollo de los conflictos socio-ambientales
aún persistentes, es una pugna de intereses
por controlar los recursos naturales, donde
los actores involucrados se han posesionado
conforme a su ideal de racionalidad propia dentro
de las cuatro dimensiones estructurales del
conflicto: económica, social, política
y ética. Dentro de ello, el Estado y
sus aliados se esfuerzan por presentar al Titicaca
como el mejor atractivo turístico y mantener
su reserva biotecnológica bajo el modelo
de "control estatal". En tanto, las
comunidades locales y sus aliadas, persisten
y se resisten con su lógica de resistencia
socio-cultural, como cuestión de "poder",
amparado en su cosmovisión en sus formas
de uso, manejo y conservación ligados
a su potencialidad ganadera, pesquera y artesanal,
base del modelo "autónomo",
alternativa a la actividad turística,
sin tener que rechazar ni condenar necesariamente
la actividad aludida.
Aún dentro de las controversias,
el habitus de las comunidades con algunas obstrucciones,
apuestan por la real conservación y uso
racional de los recursos naturales de conformidad
a su sistema de valores y creencias basada en
cultura propia.
Dentro de este contexto, el
día internacional de los Humedales (2
de febrero) del que es parte el lago Titicaca,
los usuarias involucradas en uso de los recursos
naturales han vertido su compromiso de seguir
siendo los guardianes inéditos del Titicaca,
que no es solo venerar a la QutaMama sino de
apostar por su real conservación como
parte su continuidad histórica y cultural.
Esta acción, no se contradice con la
preocupación de la comunidad internacional
dentro del UNESCO y particularmente del Ramsar
(1971).
Los Pueblos Indígenas
y comunidades locales del entorno del Titicaca
consideran y consideramos que la Convención
de los Humedades (RAMSAR) reconoce al saber
local, como una potencialidad y la real predisposición
de sus funcionarios; como el de aunar esfuerzos
de convivencia intrínseca entre la diversidad
cultural y la biológica de los humedales
como fuente de sustentabilidad del Titicaca,
que representa tanto, para la actual y de futuras
generaciones una riqueza natural como sustento
físico y psicológico.
Las comunidades locales, no
solo compartimos la idea de que "Hay
riqueza en la diversidad de los humedales -
¡no la perdamos!", sino
también los resultados de ese esfuerzo
lleguen directamente a las comunidades involucradas
para contribuir con irradicar el hambre y la
pobreza como los ansia la comunidad internacional
expresado en los Objetivos del Desarrollo del
Milenio (ODM).
Los funcionarios del Ramsar,
consideran que el patrimonio cultural de los
humedales es resultado de la milenaria asociación
entre las personas y los humedales, una asociación
que ha aportado "riqueza" a las generaciones
anteriores. Pero para nosotros no solo es y
será eso, sino es fuente de vida que
no puede ser impuesta desde arriba, sino se
requiere reconstruir los saberes y socio culturales
que han permitido a los Lupaqas y Qollas sobrevivir.
Bajo este paradigma, la legislación
ambiental de "tipo comando-control"
discrimina, margina y excluye las diversas formas
de manejo y uso racional de los recursos naturales.
A pesar de ellos, las comunidades locales apuestan
obstinadamente a convivir con los recursos naturales
y seguir siéndolo no solo para las actuales
generaciones sino también para las generaciones
futuras, donde la diversidad de la vida vegetal
y animal de los humedales debe seguir proporcionado
el sustento y aportando saberes si bien dormidos
para despertarlos y otros muchos beneficios
a los seres humanos del altiplano, en particular
la preservación de las culturas milenarias
como es el de los Lupaqas y Qollas del cual
son los Uros, los Ramis, Chimus entre otros.
Finalmente, si bien el majestuoso
lago Titicaca encierra una diversidad de misterios,
leyendas y un subyugante paisajístico
como parte de su continuidad histórica
y cultural. Es digno de admiración y
sitial de relaje y recarga de energías
espirituales con el canto de sus hermosas aves,
por el bullicios de sus anfibios y por el sabor
de sus recursos naturales que cautiva al visitante.
Sus aguas azules, son los verdaderos
atractivos para una aventura inolvidable para
el turista que visita esta maravilla de la naturaleza,
punto neurálgico de grandes civilizaciones
en el altiplano peruano-boliviano. Pues en el
lado peruano están las famosos Islas
Flotante de los Uros que vienen flotando sobre
las aguas del Titicaca por siglos, así
como también los admirables hombres y
mujeres de las Islas Amantani, Taquile, Jatun
Isla, Capachica, Mori, Churuni entre otros.
Al que hay que añadir la laguna que alberga
a las Chullpas de Sillustani. Estos fascinantes
modos de vivir del altiplano y con el lago Titicaca
conservan vestigios milenarios, lo que hace
más fascinante la visita al histórico
Lago Titicaca, otrora un turbulento océano
perdido en la punas de los Lupaqas.
En fin, el Lago Titicaca está rodeado
de misterios y leyendas, dice la historia oral
que bajo su superficie del titicaca se ocultan
enormes ciudades que guardan celosamente fastuosas
cantidades de oro y plata. También se
han tejido historias que relatan la aparición
de exóticas sirenas de dulce cantar pero
mortales para el oído del hombre para
convertirlos en sus amantes. Se cree también
que éste era un lago sin fondo de donde
salió Manco Capac y Mama Ocllo fundadores
del Cuzco capital del gran Imperio de los INCAS.
Este conjunto de misterios
y saberes ha sido y es meritoriamente recogida
por Ramsar como parte del legado socio cultural
de los pueblos de los humedales en entender
y recoger el valor preferencial de las prácticas
tradicionales, si bien dormidas para realzarlos;
con justa razón hacer eco de la deuda
moral que tenemos con nuestros antepasados quienes
supieron conservar y usar racionalmente los
recursos naturales, como es el caso de aymaras
lupaqas y los qollas quechuas anteriores al
periodo incaico del pasado histórico
del Perú.
En fin, es pues, nuestra responsabilidad
y de todos los pueblos, salvar las prácticas
tradicionales, como la práctica de construcción
de putucos de barro de de Ramis Taraco que soportan
las innumerables inundaciones por años
consecutivos y las viviendas de totora de los
Uros que soportan y flotan sobre las aguas del
lago Titicaca. A fin de que estas no se extingan,
sino hacer de ellas un futuro promisorio de
sus poblaciones, para que realmente vivan de
la mejor manera posible y se sientan orgullosos
de su majestuoso pasado, como la luz que alumbra
el presente y permite ver el sendero del futuro
sustentable; por tanto, si´hay
riqueza en la diversidad de los humedales -
¡no la perdamos!´.

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