Los primeros, étnicamente descendientes
de los Aymras Lupaqas y los segundos Quechas
Qollas; ambos étnias son descendientes
del desaparecido "Taypiqala" (el
Tiahuanco) que fue uno de los más grandes
estados de América precolombina, que
perduraron por cerca de un milenio.
La plaza principal de la ciudad de San Carlos
de Puno estuvo casi repleto por cerca de 4500
indígenas. Pero esta vez, la plaza
no fue llenada por políticos de antaño
con propósitos clientelares, que comúnmente
traslada a los indígenas pagándoles
sus pasajes y repartiendo pan, alcohol y algunas
migajas para ser exhibidos como objetos folclóricos
bajo los supuestos apoyos políticos.
La multitudinaria movilización, desvirtúa
totalmente lo vertido por las voces oficiales
de la Reserva Nacional publicada en el Diario
Correo de Puno el 01 noviembre del presente
año. Cuando menciona "que el pedido
de los isleños no tiene ningún
asidero, por tanto, no podrá ser complacida
(...) como capricho de pocos", el capricho
de 130 familias no puede sobre ponerse sobre
más 5 mil beneficiarios (pag.6). Esas
130 familias fueron cerca de 4500 personas
quienes no esperaron ser pagados, sino que
se movilizaron por convicción propia.
Hace solamente una semana (el 8 de noviembre)
hubo otra movilización que no sobrepasaba
de 200 personas, estas fueron inducidos por
la Reserva Nacional del Titicaca quienes demandaron
que la Reserva y el INRENA no ceda al deseo
de 130 familias de los Uros. Estas expresiones,
pretendían desacreditar a las justas
aspiraciones del Pueblo Uro. Sin embargo,
el propósito oficial fue respondida
en la movilización del 17 de noviembre
con un pedido rotundo de la renuncia inmediata
del Jefe de INRENA y la de la Reserva Nacional
del Titicaca y junto a ella, la derogatoria
del D.S. 185-78-AA por no cumplir esta norma
con los objetivos de conservación ambiental,
uso racional, ni con beneficiar social y culturalmente
de los Pueblos e los totorales. Asimismo por
no haber sido el mismo informado, consultado
ni consensuado por ellos, tal como los ordena
el derecho internacional.
La movilización, servio para reiterar
el pedido de los Uros para ser, por voluntad
propia "Reserva Comunal" que no
sale del Sistema Nacional de Áreas
Protegidas, ni se opone a los objetivos de
conservación ni viola los derechos
fundamentales de las otras comunidades, sino
sólo el derecho a definir su modelo
de desarrollo basada en la auto administración.
En sí, la demanda de los habitantes
del área cincunlacustre del Titicaca,
según la declaración aprobada
por aclamación y firmada por sus líderes,
proponen como salida y para deslindar con
organizaciones de "Comités de
Conservación de la Reserva Nacional",
se implemente la "Consulta Previa"
para definir la vigencia de la Reserva Nacional
del Titicaca. Pero que esta de ser efectuada
de "buena fe" y por separada a cada
comunidad afectada su deseo de libre adhesión
(de consentimiento) de conformidad a lo dispuesto
por el artículo 43.1 del Reglamento
de la Ley de áreas Naturales Protegidas
(Ley 26834) mediante procesos transparentes,
tal como los dispone el Convenio 169 de la
OIT.
Dentro de este contexto, la movilización
del 08 de noviembre promovida por la Reserva
Nacional del Titicaca, que trasladaron a los
indígenas/ campesinos cual se fueran
los políticos de antaño con
movilizar a los integrantes de los comités
de conservación; a quienes los habrían
pagados los gastos de traslado y alimentación,
con el único objetivo de desacreditar
al pueblo URO. Sin saber ellos, que ese mismo
día en la Isla FOROBA, se reunían
las otras comunidades usuarias de la Totora
para proponer la firma de la "Declaración
de los Lupaqas y Qollas por la defensa de
los bosques totorales, el llacho y el Oro
Azul". Ocasión en las que constituyeron
el comité regional lucha por la defensa
de totora y el llacho como un ente centralizador
para sus demandas.
Constituido el Frente Regional de Defensa
de la Totora, el llacho y el derecho al territorio,
ratificó la necesidad de convocar a
un paro en la Isla Flotante en los Uros, junto
al Sector Ramis, efectuar una movilización
de protesta contra los Agentes de la Reserva
Nacional del Titicaca y el INRENA, por los
continuos abusos de poder y el uso de viejos
métodos de intimidación, psico
social policiaca y racista, obligándoles
los indígenas/ campesinos a que soliciten
permiso para cortar sus propios totorales
dentro de sus propios territorios y de pretender
enseñarles formas de conservación
cuando esta no le es ajeno.
Esta movilización, me hizo recordar
la sublevación de José Gabriel
Condorcanqui Noguera "Túpac Amaru
II". La sublevación de esa época
fue una respuesta contra los abusos que cometían
los Corregidores en el cobro del tributo y
las injusticias que cometían en el
sistema de los repartimientos mercantiles.
Lamentablemente sus estrategias y la traición
de su propia gente por ambiciones de liderazgo
y poder lo llevo a la horca a la familia de
Tupac Amaru para terminar el descuartizado
por cuatro caballos montados por soldados
españoles tirando en cuatro direcciones;
al no poder descuartizarlo, se le corto la
lengua y se le decapitó el 18 de mayo
de 1781.
La muerte de Tupac Amaru, no acabo con las
rebeliones; ese mismo año (1781) los
indígenas de Chuquisaca y Oruro se
levantaron en armas, en marzo Tupiza, La Paz,
Jujuy y en Puno. En esta última, Puno,
fue liderada los Pedro Vilcapaza en estrecha
coordinación con los Katari que llegaron
a tomar (sitiar) la ciudad de Puno y La Paz
habitada por españoles, radicalizando
el contenido programático de la revolución.
La toma de la ciudad de Puno, según
expresan algunos historiadores terminó,
cuando los españoles sacaron a la virgen
de Candelaria, los indígenas al ver
sus ropajes brillasos los habrían abandonado
el cercado la ciudad, en honor a este milagro,
en febrero de todos los años, los puneños
aun veneran a la virgen bajo este imaginario.
La lectura de estos hechos, comparada con
la masiva movilización (17 de noviembre)
de los Quechuas y Aymaras y la otra movilización
de la semana pasada (08 de noviembre) encabezada
por un grupo minoritario no mas de 200 personas
manejadas directamente por los agentes de
la Reserva Nacional del Titicaca. Para la
historia de nuestros pueblos se desprende
dos hechos contraproducentes de manera puntual:
a) En el pasado fue la construcción
rivalidades existentes entre la nobleza indígena,
quienes a pesar de compartir los mismos abusos,
estaban contra el liderazgo del movimiento,
es decir contra Túpac Amaru. Actualmente,
el liderazgo de los Uros y los Ramis tienen
de adversarios a sus propios hermanos de descendencia
de los tiahuanacotas. Ambas a pesar de tener
un solo adversario como las pretensiones del
INRENA de hegemonizar, el control y las formas
de conservación que no son ajenas a
estos pueblos.
b) Las rivalidades étnicas entre las
comunidades, en el pasado fue hábilmente
aprovechada por los españoles para
reforzar sus ejércitos y poder acabar
con la insurrección de Tupac Amaru
II. En la actualidad, los agentes que representan
al Gobierno utilizan la misma maniobra para
continuar sometiéndolos tanto cultural
y físicamente con las formas monótonas
de conservación y uso racional cual
si esta fuera ajeno a las comunidades de los
totorales. Para ellos, no dudan en implementar
normas que menoscaban los derechos fundamentales
de los Pueblos Indígenas, como el caso
último de implementar los cobros por
picho de totora. Es decir el cobro de impuestos
de uso, todo al estilo de cobro de tributos
del nefasto pasado y sobre todo de enfrentarlos
entre los mismos indígenas.
Finalmente, la revalidad fabricada por los
agentes de la Reserva Nacional del Titicaca
ha servido para enfrentar entre las mismas
comunidades. El resultado, exacerbación
de los conflictos sociales y ambientales.
En suma, ahora intervienen en el conflicto
tres actores (entre comunidades y el gobierno),
de dos que existían anteriormente (comunidades
y gobierno); lo que implica, que la posibilidad
de resolución conflictos sea mucho
más difícil con conciliar tres
posiciones en lugar de dos que existían
anteriormente.
Además, la exacerbación de
los conflictos contraviene no sólo
contra los objetivos ambientales de la comunidad
internacional, como los Objetivos del desarrollo
del Milenio; sino sobre todo, atenta contra
las normas ancestrales de conservación,
uso racional y la participación justa
y equitativa entre todos los hombres y mujeres
los totorales. Al mismo tiempo, las formas
unilaterales de conservación de los
Recursos Naturales del lago Titicaca rompe
la tradición de dualidad de "derecho"
y "responsabilidad". Un derecho
que obstruye la continuidad histórica
y cultural y a sus territorios ancestrales;
y tanto que el abandono de la responsabilidad
moral, es consecuencia de la ruptura de relación
armoniosa con lo material y lo espiritual
dentro del sistema bio-cultural inducida por
los agentes controlistas y racistas del Gobierno.
En fin, la declaración referida, tiene
una demanda, su decisión de pertenencia
étnica y también ofrece salida
viable basada en la consulta previa, sin tener
que renunciar a sus legítimas aspiraciones;
que implica definir su propio desarrollo y
sus propias formas de vida; el control, uso,
manejo, administración y disfrute de
los recursos naturales entre todos los hombres
y mujeres de los totorales ubicadas en el
área circunlacustre entre Acora, Puno
y Huancané.